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| Cuestión racial envuelve a la campaña de Obama |
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| El tema siempre estuvo latente en una campaña que buscaba trascender el color de la piel del candidato para que el país respondiera a una sola pregunta:¿Queremos a este hombre por presidente? |
| Por: Pilar Marrero
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Barack Obama - de padre negro de Kenia, África, y madre blanca de Kansas, que vivió de niño en Indonesia y creció en Hawaii - pretendía ser juzgado por su capacidad de unir a la gente y demostrar que Estados Unidos podía realmente alcanzar un ideal de igualdad.
Pero el tema racial era inevitable, opinan numerosos expertos: a la vista salta que el mundo entero está aguantando la respiración ante la posibilidad de que Estados Unidos pueda, por primera vez en su historia, elegir a un presidente que no sea un hombre blanco. En este caso, a un hombre negro. O una mujer.
Obama no quiso ser el "candidato negro" o, más bien, no quiso ser solamente eso y, sin embargo, mucha gente, incluyendo algunos de sus contrincantes, han trabajado horas extras para enmarcar su candidatura y, de ser posible, contenerla, en la caja de los "candidatos de color" que intentan, pero realmente casi nunca logran, llegar a los altos niveles de gobierno.
Para muestra un botón: el Senado federal en el que Obama y su contrincante Hillary Clinton tienen sendos cargos, solamente ha habido tres afroamericanos en dos siglos y pico de historia.
Actualmente, Obama es el único negro entre cien senadores. En cambio, ha habido 34 mujeres senadoras, más de la mitad electas después de 1992, el llamado "año de la mujer". Actualmente están en servicio activo 16 de ellas, incluyendo a Hillary Clinton.
Tema inevitable
Earl Ofari Hutchinson es un periodista, escritor de nueve libros y comentarista de radio y televisión residente en Los Ángeles. Hutchinson, quien es afroamericano, predijo desde hace mucho que Obama, eventualmente, tendría que lidiar con el tema racial. Y también con el racismo.
"La ironía de todo esto es que Obama se pasó más de un año corriendo en la dirección contraria. Diciendo, 'no me vean como a un Jesse Jackson, o Al Sharpton'", dijo Hutchinson en una entrevista. "Y, de repente, se ve forzado a tocar el tema de frente. En realidad, el asunto ha estado siempre bajo la superficie".
La cuestión racial tiene varios meses hirviendo suavemente en el fogón de la campaña. Desde aquel día de invierno, en New Hampshire, en que un asesor de Hillary Clinton dijo al oído de varios periodistas que "ella tiene asegurado el voto latino, porque los latinos no votan por los negros", el tema racial, las divisiones, los problemas, han dado vueltas en el aire.
Curiosamente, Obama ha trascendido singularmente el tema racial en forma nada simbólica, y más bien concreta: ha ganado nueve de los 10 estados más blancos que han votado hastas ahora y también nueve de los 10 más negros. |
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Ahora, el tema ha explotado en los medios de todos los colores, con la divulgación de las peroratas indignadas e indignantes, para muchos, del pastor de la iglesia de Obama, Jeremiah Wright, obligando al candidato a enfrentar el tema de frente.
Los dichos del pastor
Wright, el pastor de la iglesia a la que asiste Obama en Chicago desde hace 20 años, un "teólogo de la liberación negra", aparece en videos ampliamente distribuidos por personas de "buena voluntad" gritando indignado en sus sermones.
Que si Estados Unidos no son de América sino del Ku Klux Klan, que si el sida fue una conspiración de los blancos para matar a los negros, que si Estados Unidos está maldito, no bendito, por su discriminación a los negros.
Estas y otras declaraciones pusieron en alto una realidad que la mayoría de los estadounidenses preferiría olvidar y Obama se encontró en el centro del huracán: que aún hay mucha indignación en la comunidad afroamericana, y seguramente entre otras minorías, por la historia de segregación y de odio racial.
Enfrentado a las declaraciones explosivas y divisivas de su pastor - que sin embargo no son tan lejanas de la conversación racial que a menudo se tiene entre familia alrededor de la mesa de la cocina - Obama dio un discurso la semana pasada en el cual tocó el tema de frente.
La reacción fue típica de un país que apunta a la grandeza, pero que a menudo no se pone de acuerdo en lo más básico:¿somos, realmente, todos iguales? O, en todo caso, son más iguales algunos, pero no los negros pobres, o los inmigrantes indocumentados...
El progresismo lo elogió. El conservadurismo lo atacó. La controversia creó dudas en algunos segmentos del pueblo estadounidense: se dice que le ha perdido votos blancos entre los independientes de Pennsylvania, por no haber demonizado a su propio pastor. O por confesar que su propia abuela blanca tenía prejuicios raciales.
Un hombre sureño, republicano y blanco, Mike Huckabee, ex candidato a la Presidencia por el partido contrario, dijo respecto al pastor Wright: "Hay que darle cierto espacio a la gente que creció siendo insultada... Si yo hubiera crecido en ese época, también estaría indignado. Quizá mucho más". Artículo Publicado el
2008-03-27 |