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| Padres efectivos |
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| Los seres humanos llegamos al mundo sin las capacidades necesarias para funcionar independientemente, todos tenemos el potencial para desarrollarlas y las adquirimos por el proceso de aprendizaje. Este proceso comienza el día en que nacemos y se supone que termina el día en que morimos. |
| Por: EVA PAGAN HILL
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En el pasado, los niños eran criados en la forma de vida y tradiciones de los padres. Otros familiares y vecinos también eran parte de esa crianza. Esto resultaba en un sentido de pertenencia y estabilidad en sus vidas. Hoy día, vivimos en un mundo de constante cambio e inestabilidad. La familia promedio en los Estados Unidos se muda cada dos años. Esto contribuye a que sepamos muy poco sobre nuestros vecinos y comunidades. Los familiares viven en otros estados o países. Los padres vamos de la casa al trabajo y viceversa. Los niños pasan la mayor parte de su tiempo libre viendo televisión o jugando juegos electrónicos. Hay veces que ni siquiera nos sentamos a comer en familia.
Las oportunidades para desarrollar las destrezas necesarias para convertirse en adultos con la capacidad de enfrentar los retos que la vida les presenta son muy limitadas. Muchas veces no les proveemos la oportunidad para tener un papel importante en la familia o la comunidad, sin esto se hace sumamente difícil que puedan desarrollar un sentido de propósito en la vida. Esto se debe a que no se sienten queridos, necesitados, escuchados o respetados. Algunos de ellos se unen a pandillas o usan drogas para llenar estas necesidades.
Muchos pensamos que debemos hacerlo todo por nuestros hijos. Algunas veces lo hacemos porque deseamos sobreprotegerlos. Otras porque esto toma paciencia, tiempo y trabajo, y nosotros "estamos muy ocupados". A veces les damos algo que hacer y no lo hacen "perfectamente", así que les decimos "deja, yo lo hago" o no reconocemos lo bueno que hacen. No nos damos cuenta de que el mensaje que les estamos dando es "tú no eres capaz de hacerlo", "tú no puedes hacer nada bien". Cuando hacemos esto les quitamos la motivación y contribuimos a que ellos pierdan el potencial para convertirse en adultos capacitados e independientes. Si además de esto, también les damos todo lo que piden, sin enseñarles el valor del esfuerzo y el trabajo, contribuimos a que ellos no desarrollen la habilidad de apreciar lo que tienen. Entonces nos quejamos que "no nos ayudan en nada", "son unos vagos", "no aprecian lo que hacemos por ellos". Esperamos que "por obra y gracia del Espíritu Santo" a la mayoría de edad se comporten responsablemente. |
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Los padres efectivos no les dan a sus hijos todo lo que quieren. Les dan las oportunidades para que ellos pasen por la experiencia de trabajar para conseguirlo. Les permiten hacer sus proyectos con supervisión y guía. Los hacen partícipes de las decisiones familiares, aún las que son desagradables. Les asignan una mesada razonable por ayudar en los quehaceres y los ayudan a hacer un presupuesto para poder comprar esas cosas que ellos quieren. Los elogian cuando logran sus metas.
El proceso de aprendizaje incluye lecciones en paciencia, disciplina propia, iniciativa personal, sacrificios y trabajo duro. Si deseamos que nuestros hijos se conviertan en adultos responsables e independientes, no debemos olvidar que nosotros somos el modelo que ellos siguen y que somos los maestros más importantes en sus vidas. Ofrezcámosles las oportunidades necesarias para que ellos puedan desarrollar su potencial y reconozcan que ellos pueden lograr lo que se proponen y lo que desean con esfuerzo, entusiasmo y responsabilidad.
Si Usted desea comunicarse con Eva, puede llamar al 407-245-0014 ext. 265. Artículo Publicado el
2008-03-27 |