Exilio escéptico con nueva medida migratoria en Cuba

Genera expectativa entre los residente en Miami la eliminación de restricciones para que los cubanos puedan salir de la isla

Un hombre muestra su pasaporte al salir de la oficina de Inmigración y Extranjería en La Habana.

Un hombre muestra su pasaporte al salir de la oficina de Inmigración y Extranjería en La Habana.

Foto: EFE
PUBLICADO: EST Jan 14, 2013 3:29 pm EST

Miami - La puesta en vigor en Cuba de la medida migratoria, que elimina restricciones para viajes al exterior y a las visitas de emigrados, fue recibida este lunes por el exilio cubano en Miami con expectativa, escepticismo y sin esperar una llegada masiva de isleños.

"Es una medida sin transparencia, porque el gobierno ahora usará el pasaporte para controlar la salida y hay ciertas categorías como médicos disidentes a los que no se les da pasaporte", dijo Jaime Suchlicki, del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami.

La medida suprime trámites como el permiso de salida o “tarjeta blanca” junto a otros documentos como la “carta de invitación” y ahora los cubanos podrán viajar al exterior sólo con su pasaporte en regla y, si es el caso, con el visado correspondiente que exija el país de destino.

Suchlicki dijo que no se prevé una llegada masiva de cubanos a Miami, porque el gobierno estadunidense seguirá dando las 20,000 visas anuales que concede y otros países como México, que son "trampolín" para llegar a Estados Unidos, seguirán con su limitado número de visas.

"La preocupación seguirá siendo que la gente se tire al mar o venga por bote", añadió al señalar que quizá de lo que se podría hablar sería de un "Mariel lento" en alusión al "Puente Marítimo" del Mariel que en 1980 permitió llegar a Florida a miles de cubanos directamente desde la isla.

Pedro López, activista del Partido Liberal Cubano en el exilio, calificó la medida de "un nuevo filtro" ya que dijo que el gobierno cubano no permitirá ni que disidentes, ni profesionales salgan al exterior, sino sólo personas apáticas a la situación política del país".

Señaló que la medida es como una "válvula de escape para que no haya un estallido social ante la situación económica de bancarrota en que se encuentra la isla y a su vez que los emigrados reactiven la economía con sus remesas".

Janniset Rivero, activista del Directorio Democrático Cubano en esta ciudad, coincidió en que el gobierno cubano "busca aligerar la presión social por la situación tan terrible económica, social y política".

"La dictadura castrista luce bien ante la comunidad internacional y por otro lado ganan tiempo a nivel interno para que las personas piensen que pueden emigrar del país", precisó.

Lo cierto es que en el día a día, en el corazón de esta ciudad, donde viven más de un millón de cubanos exiliados políticos, la nueva medida genera además controversia.

"Puedo asegurarle que muchos de los que llegan ahora son exiliados económicos y no políticos", explicó Roberto Fernández, de 72 años, un exiliado político con más de 30 años en Florida, mientras juega dominó en un parque del barrio de "La Pequeña Habana".

Al igual que muchos otros aquí, Fernández asegura que buena parte de las medidas que ahora se anuncian tienen origen en los problemas económicos de la isla y que con el aumento en los ingresos por medio de los viajes y las remesas el gobierno se beneficiará.

Desde hace décadas Cuba acusa al gobierno de Estados Unidos de manipular el tema migratorio como instrumento de presión para cambios políticos, en especial la Ley de Ajuste cubano de 1966.

Mediante esta ley, los cubanos que llegan a pisar territorio estadunidense son aceptados como residentes al año y un día después de su llegada y, adicionalmente, se les otorga permiso de trabajo.

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