El Gobierno federal anunció la semana pasada un arreglo legal de $26 mil millones con bancos responsables de la debacle hipotecaria de 2008. El convenio busca dar alivio a millones de propietarios en riesgo de perder sus viviendas.
Las entidades –Bank of America, JPMorgan Chase, Wells Fargo, Citigroup y Ally Financial–, deberán proveer la compensación por su rol en el mega fraude inmboliario conocido como "robo-signing", y por otros abusos.
Préstamos de Fannie Mae or Freddie Mac no son cubiertos por este arreglo, a pesar de que manejan millones en créditos inmobiliarios.
Este arreglo no es más que una nalgadita de regaño a los grandes bancos que con su avaracia arruinaron las finanzas de casi millones de familias. En Florida casi la mitad de los dueños de casas están bajo agua, con hipotecas cuyo valor es más alto que el valor de la propiedad. Y los pagos de casi el 19% de los préstamos hipotecarios en Florida están atrasados por más de 90 días, según el Mortgage Bankers Association.
Familias al borde de perder pagos hipotecarios deben buscar asesoría legal y contactar a sus bancos para saber si son elegibles para esta compensación. Lamentablemente, hay que advertir que este arreglo solo aliviará a una pequeña porción de los millones de afectados.
Lo importante ahora es que que la Administración del presidente Barack Obama destine los recursos necesarios para que el recién anunciado grupo de trabajo que investiga títulos respaldados por hipotecas pueda funcionar a cabalidad. La única manera de lograr algo de justicia en este desastre es seguir investigando prácticas engañosas de las entidades financieras.
Es inevitable preguntarse por qué se esperó tanto tiempo para presentar esta propuesta y para actuar con las medidas que la integran. En especial las que solo requieren acciones ejecutivas o cambios internos sin necesidad de pasar por el Congreso.
No es casualidad que esta estrategia más agresiva en defensa del propietario se produzca en un año de reelección. No obstante, la temporada política no debe de invalidar lo que son propuestas valederas, ni tampoco hay nada malo que se marquen con claridad para los votantes las diferencias entre republicanos y demócratas en un tema tan importante.



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