Nuevo año, nuevos sacrificios para soldados en Florida
Foto: Migdalia Fernández / La Prensa
Orlando - Apenas acabadas las fiestas de celebración de Navidad, un grupo de jóvenes locales se prepara para uno de los momentos más difíciles: decir adiós a sus familias.
El comienzo de una vida al estilo militar conlleva la separación y alineación de los seres queridos, donde todos se ven afectados por ese vacío. Los soldados Luis Carrazas, Estrella Torres y José Castaño han tenido que enfrentarse a la realidad.
Sus despedidas ya comenzaron y ahora están destinados a ir a su entrenamiento básico.
“Siempre supe que mi familia tendría que ajustarse a este cambio”, comentó Luis Carrazas, de 21 años, joven de padres ecuatorianos y residente de Kissimmee.
El comienzo de una vida al estilo militar conlleva la separación y alineación de los seres queridos, donde todos se ven afectados por ese vacío. Los soldados Luis Carrazas, Estrella Torres y José Castaño han tenido que enfrentarse a la realidad.
Sus despedidas ya comenzaron y ahora están destinados a ir a su entrenamiento básico.
“Siempre supe que mi familia tendría que ajustarse a este cambio”, comentó Luis Carrazas, de 21 años, joven de padres ecuatorianos y residente de Kissimmee.
Un trabajo con propósito
Su meta era ser entrenador personal (personal trainer), pero consiguió entrar al Ejército y se convenció de que vale la pena “tener un trabajo con un propósito”.
Sin embargo, ante el sacrificio de ser soldado, comenta que “el que no le tenga miedo a la muerte, miente. Me aterra igual que a otros”.
Por su parte, la jovencita Estrella Torres, de apenas 18 años y de familia dominicana que reside en Orlando, se unió al Ejército porque era su sueño desde niña.
“Mi tío es militar y me gustaba su uniforme”, explica Torres, quien irá a Fort Jackson, en Carolina del Sur, a su entrenamiento básico para el transporte.
Una hermandad
Para José Castaño decir adiós es más complicado, ya que “yo no soy un niño como casi todos los demás. Yo tengo una familia”.
Castaño, padre de dos niños -Nathan, de 8 años, y Jaslene, de 4- estuvo en busca de trabajo, luego de que la crisis en la economía impactó grandemente en Orlando, y perdió su empleo.
Según él, estuvo en más de tres empleos en los pasados años y ninguno le ofrecía los beneficios ni la capacidad económica para sustentar a su familia.
“Si mi sacrificio sirve para esto, tendré que hacer lo que tenga que hacer para proveerles un mejor futuro”.



















