Miami aclama a los Heat en su paseo triunfal
Foto: AP
Miami
La caravana organizada por los Heat para festejar su segundo título de campeones de la NBA convocó en su recorrido por el centro de la Ciudad del Sol a miles de personas que abarrotaban las aceras, donde numerosos grupos esperaban desde muy tempranas horas en sillas plegables la llegada de sus héroes.
La popular Calle Ocho de la Pequeña Habana, punto del que partió la caravana, estaba repleta en el momento en que comenzaron a circular los autobuses de dos pisos descapotables en los que viajaban los jugadores, bajo una lluvia de confeti y gritos de "Let's go Heat", y rodeados de familiares y personal vinculado al equipo.
Carmen García, de origen cubano, acudió a la Calle Ocho con su familia. "Me gustan mucho los Heat y los sigo desde hace años y no quería perdérmelo", dijo esta abuela, rodeada de sus tres nietos adolescentes, Christian Pérez, Joshua y Janet Santana, estudiantes de bachillerato.
"Tenía mucha confianza en que los Heat iban a ganar, aunque mi hermano no tenía ninguna", dijo entre risas Christian, quien esperaba nervioso el saludo de Dwayne Wade, su jugador favorito, "porque Wade está en los Heat antes que LeBron James", comentó.
La caravana, escoltada por policías motorizados, circulaba lentamente mientras los jugadores y el cuerpo técnico recibían el cariño y entusiasmo de la afición con gritos de felicitación y el ondear de banderas y carteles donde se leía "Campeones", en español, y "Let's go Heat".
Otra familia que madrugó para encontrar un buen lugar en la Calle Ocho fueron los García, tres generaciones de seguidores de los Heat que no querían perderse esta fiesta convocada tras la victoria de su equipo el pasado jueves sobre los Thunder de Oklahoma City por 121 a 106 en el quinto partido de las finales.
"Los Heat jugaron excelente, más unidos esta temporada y compartieron la pelota", señaló Gustavo García, que viajó a Miami desde Fort Myers con su esposa e hijos para reunirse con su madre y saludar a los jugadores.
No obstante, la abuela, sentada en una silla plegable, interrumpió a su hijo para recriminarle en broma que no la trajese cuando los Heat de Miami ganaron su primer título de campeones en 2006. "Fue una tristeza no haber venido entonces. Yo veo todos los juegos del equipo", dijo con humor Alba García.
Los autobuses que llevaban a los campeones enfilaron la Calle Ocho, en primer lugar, siguieron por Brickell Avenue y, tras desembocar en Biscayne Boulevard, llegaron a su punto de destino, el American Airlines Arena, donde una multitud eufórica no dejó de animar y celebrar la victoria de sus héroes, que viajaban en la parte descapotable de los autobuses.
Daniel Montaya, de 11 años y origen hondureño, lo tiene muy claro- quiere ser "campeón de los Heat" en el futuro y para ello se entrena con el equipo de su colegio. "Meto muchas canastas", asegura el niño durante el desfile, al que acudió con sus padres, Eduardo y Mariela Montoya, así como con sus primos.
La caravana organizada por los Heat para festejar su segundo título de campeones de la NBA convocó en su recorrido por el centro de la Ciudad del Sol a miles de personas que abarrotaban las aceras, donde numerosos grupos esperaban desde muy tempranas horas en sillas plegables la llegada de sus héroes.
La popular Calle Ocho de la Pequeña Habana, punto del que partió la caravana, estaba repleta en el momento en que comenzaron a circular los autobuses de dos pisos descapotables en los que viajaban los jugadores, bajo una lluvia de confeti y gritos de "Let's go Heat", y rodeados de familiares y personal vinculado al equipo.
Carmen García, de origen cubano, acudió a la Calle Ocho con su familia. "Me gustan mucho los Heat y los sigo desde hace años y no quería perdérmelo", dijo esta abuela, rodeada de sus tres nietos adolescentes, Christian Pérez, Joshua y Janet Santana, estudiantes de bachillerato.
"Tenía mucha confianza en que los Heat iban a ganar, aunque mi hermano no tenía ninguna", dijo entre risas Christian, quien esperaba nervioso el saludo de Dwayne Wade, su jugador favorito, "porque Wade está en los Heat antes que LeBron James", comentó.
La caravana, escoltada por policías motorizados, circulaba lentamente mientras los jugadores y el cuerpo técnico recibían el cariño y entusiasmo de la afición con gritos de felicitación y el ondear de banderas y carteles donde se leía "Campeones", en español, y "Let's go Heat".
Otra familia que madrugó para encontrar un buen lugar en la Calle Ocho fueron los García, tres generaciones de seguidores de los Heat que no querían perderse esta fiesta convocada tras la victoria de su equipo el pasado jueves sobre los Thunder de Oklahoma City por 121 a 106 en el quinto partido de las finales.
"Los Heat jugaron excelente, más unidos esta temporada y compartieron la pelota", señaló Gustavo García, que viajó a Miami desde Fort Myers con su esposa e hijos para reunirse con su madre y saludar a los jugadores.
No obstante, la abuela, sentada en una silla plegable, interrumpió a su hijo para recriminarle en broma que no la trajese cuando los Heat de Miami ganaron su primer título de campeones en 2006. "Fue una tristeza no haber venido entonces. Yo veo todos los juegos del equipo", dijo con humor Alba García.
Los autobuses que llevaban a los campeones enfilaron la Calle Ocho, en primer lugar, siguieron por Brickell Avenue y, tras desembocar en Biscayne Boulevard, llegaron a su punto de destino, el American Airlines Arena, donde una multitud eufórica no dejó de animar y celebrar la victoria de sus héroes, que viajaban en la parte descapotable de los autobuses.
Daniel Montaya, de 11 años y origen hondureño, lo tiene muy claro- quiere ser "campeón de los Heat" en el futuro y para ello se entrena con el equipo de su colegio. "Meto muchas canastas", asegura el niño durante el desfile, al que acudió con sus padres, Eduardo y Mariela Montoya, así como con sus primos.
















