'Bullycidio' de niño hispano levanta conciencia

Hubo  múltiples incidentes y reportes  y no se hizo nada, dijo McCants, madre del niño de 12 años de edad. Migdalia Fernández. La Prensa

Hubo múltiples incidentes y reportes y no se hizo nada, dijo McCants, madre del niño de 12 años de edad. Migdalia Fernández. La Prensa

PUBLICADO: EST Feb 21, 2013 12:01 am EST
Hernando

"No descansaré hasta que se cambien la política de protección anti bullying en las escuelas".

Con pasión en el alma comentó Jeannette McCants, madre del niño puertorriqueño, Miguel Rivera, de apenas 12 años, que decidió quitarse la vida luego de ser víctima de bullying en su escuela en este municipio cerca de Tampa.

West Hernando Middle School en Hernando, Florida.

Rivera había sido constantemente el objeto de burla de sus compañeros de escuela: le llamaban nombres por ser bajo en estatura, por no estar desarrollado y por ser hispano.

Luego del trágico "bullycidio", McCant descubrió en el expediente escolar de su hijo unas 24 declaraciones en visitas a la enfermería, donde se describía el abuso.

Varias veces le dieron patadas en la cabeza, en la rodilla, en el estómago y en las partes privadas. Sin embargo, el oficial de la intermedia West Hernando Middle School no generó una investigación privada, ni escaló la situación a un caso criminal.

"Jamás me imaginé que esto era tan grave. Nunca me llamaron de la escuela", dijo McCants.

Alarmantes los números

El caso de Miguel Rivera no es uno aislado. Miles de niños cada año son víctimas de acoso o bullying en las escuelas. La diferencia es que esta vez costó una vida. La causa número uno de la muerte en niños menores de 14 años es el suicidio.

Según estadísticas del National Institutes of Health (NIH), cada 30 minutos un joven atenta suicidio a causa de bullying SAFE, en los Estados Unidos. Y cada cinco minutos unos 47 adolescentes son víctimas de bullying.

Los números son aún más alarmantes cuando se estima que 282,000 estudiantes en la nación son víctimas de bullying mensualmente en las escuelas secundarias. Un 71% de víctimas dicen que es repetitivo. Los niños entre los grados sexto y décimo año, como Rivera, son los más susceptibles.

En la Florida Central, se trabaja un sistema donde cada oficial de la Policía asignado a una escuela lleva un entrenamiento adecuado para reconocer estas situaciones.

Definir el crimen

"El oficial está obligado a reportar la alegación del crimen, llamar a los padres o hacer reporte", dijo Orlando Rolón, capitán de la Policía en Orlando. Con repecto al caso de Miguelito, unas 24 declaraciones escritas sin algún tipo de explicación o investigación simplemente "no hacen sentido", expresó Rolón, quien no está involucrado en esta investigación.

Si un padre tiene la inquietud acerca de la seguridad de sus hijos en el sistema escolar, tiene el derecho a reportarlo a la policía o utilizar el sistema que existe, dejar todo por escrito a través de diálogos con el director de la escuela y figuras de autoridad.

"Si un individuo es atacado físicamente por otro, esto es un crimen", aseguró Rolón.

La alguacil de Orange, Ginette Rodríguez, explica que "llamar nombres no es un crimen; eso tiene que ser manejado por la escuela. Ahora, si el agresor expresa algo que provoque miedo a la seguridad o una amenaza, entonces la policía puede intervenir en el asunto".

Por otro lado, el psicólogo el Dr. Herfel Torres añade que "no importa la palabra que se repita. Un abuso constante puede ser detrimento para la salud emocional de un menor".

Medidas preventivas

Actualmente en el condado Orange hay un alguacil asignado a cada escuela intermedia y secundaria y la alcadesa de Orange, Teresa Jacobs, hace poco aprobó un presupuesto para incluir un alguacil en cada primaria a raíz de la matanza en Newtown, Connecticut.

Además, la Junta Escolar del Condado Orange sostuvo un debate para adoptar una medida antidiscriminatoria que incluya en la protección a la orientación sexual, además de las provisiones anti-acoso.

En la Florida existe la ley "Jeffrey Johnson Stand Up for All Students Act", implementada en el 2008, que requiere a las escuelas a adoptar políticas que prohíban bullying tanto entre estudiantes como el equipo escolar, eventos y actividades, y hasta en las redes cibernéticas. Esta ley sentó un precedente como la mejor ley anti-acoso de la nación.

Johnson era un joven de Cape Coral, en el golfo, que se suicidó en el 2005, luego de haber sido víctima de bullying por tres años.

Aún así con la visión de esta acta, la ley no pudo evitar la tragedia del adolescente Rivera.

Trish Ramsay, directora de educación en el Melissa Institute, organismo con sede en Miami que busca concientizar el público contra la violencia estudiantil, añade que "bullying no termina con el suicidio de este joven. La persona que comete la agresión aUn está ahí y hay que prevenir que no siga cometiendo esta conducta. El agresor buscará otra víctima".

Por otro lado, Brian Afanador, cofundador de la organización U Hatin?, que dedica tiempo a educar y atacar el problema desde la raíz, dice que "la mentalidad de los jóvenes tiene que ser trabajada de manera diferente. No importa cuántas políticas vengan en papel".

Mientras, McCants, la madre de Rivera, quiere que las políticas se pongan en práctica.

"No entiendo qué es cero tolerancia", dijo McCants. "Si hay múltiples incidentes y reportes y no se hizo nada. Es tiempo de que esto pare y que la muerte de mi hijo no sea en vano".

______Fotos-named: Miguel 1-10.

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