Apoyemos a víctimas de desastres

Es importante que extendamos la mano

Es importante que extendamos la mano

Foto: EFE
PUBLICADO: EST Nov 15, 2012 12:01 am EST
De una manera u otra los estragos del huracán Sandy nos han afectado a todos. Aquellos directamente impactados, ya sea por los vientos, inundaciones, muertes de familiares, amigos y conocidos, están viviendo lo que se conoce como trauma primario.

Como en todo desastre moderno en que vemos repetidamente los reportajes o aquellos que ayudan a los damnificados, sufrimos diferentes grados de trauma secundario y terciario.

Cuando hemos vivido huracanes u otros desastres naturales esto revive todas las emociones como si estuviesen pasando ahora. No importan los adelantos modernos, ni cuanto nos preparemos de antemano; nos sentimos impotentes ante estos fenómenos naturales.

Es normal que nos sintamos ansiosos, que la tristeza o la ira nos embarguen. Estas emociones se hacen reales al escuchar a personas decir que no han encontrado a su ser amado o su mascota, los empleados de rescate que no pueden rescatar a personas debido a las inundaciones y ver los escombros, la gente en filas para comida, agua, gasolina, etcétera. No sabes qué hacer ni cómo podemos ofrecerles apoyo.

Cuando pasamos por este tipo de trauma, no es vergüenza buscar ayuda profesional para lidiar con todas estas emociones y evitar que el síndrome post traumático se vuelva un padecimiento crónico.

Lo primero que debemos hacer es reconocer que estos desastres no discriminan y que debemos trabajar juntos. Aplaudo al gobernador de Nueva Jersey y al presidente que han cruzado líneas partidistas por el bien común. ¡Qué fabulosos sería ver esta cooperación y disposición a buscar soluciones diariamente!

La persona pasando por el desastre debe reconocer sus fortalezas y habilidades; aceptar la ayuda y establecer prioridades. Las prioridades incluyen la seguridad propia y la de sus familias; comer saludablemente; respirar hondo y recordarnos la importancia de tener paciencia.

¿Qué podemos hacer nosotros por ellos? Podemos donar dinero a agrupaciones de buena reputación que ayudan en caso de desastre; recolectar alimentos, vendajes, ropa, enseres eléctricos y otras cosas de necesidad.

Luego de que el huracán Hugo azotase a Carolina del Sur en 1989, recuerdo el impacto que tuvo en la comunidad ver llegar los camiones llenos de estas cosas enviados por personas de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut. Ahora nos toca a nosotros ayudarlos a ellos.

También es importante que extendamos la mano para apoyar a nuestros vecinos que tienen familiares en estas áreas.

Puede comunicarse con Eva Pagán Hill, LMHC, al 407-691-4579.

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